sártAatneuC
Últimamente pienso bastante en lo que está por venir y en cuánto tiempo queda para cada cosa y esas tonterías. Hago mis propias apuestas sobre qué es lo que pasará en cada momento y construyo sólidos castillos en el aire donde paso los ratos libres que me quedan, que últimamente son más de los que deberían.

- 22 días para dejar Telefónica I+D. [Éste es el párrafo ñoño] Es probable que esto sea lo más raro de todo, abandonar una rutina que va a durar casi dos años, casi ininterrumpidos, va a ser un tema. Imagino que habrá una ceremonia de clausura que incluirá empanada a las 10:45 en el pasillo de los cafés y después comida en exteriores. E imagino que será decepcionante porque mucha gente estará de vacaciones o porque costará horrores convencer a todos de que se queden a comer, pero supongo que me dará igual, porque yo estaré demasiado ocupado como para ser del todo consciente de todo. Ocupado sumiéndome en un modo nostálgico que sobre-compensaré con un montón de bromas y chistes absurdos que enlazaré casi sin respirar entre uno y otro, poniendo de manifiesto, una vez más, que solamente dejo de ser borde y soso en el curro en momentos señalados, para convertirme entonces en... supongo que en mí mismo, pero "más". Al menos esta vez dará igual que le diga a mi jefe "en plan coña" que llevar aquí casi dos años de becario tiene que ser señal de masoquismo.
- 23 días para ir rumbo a Benicàssim con Dani. Supongo que la nostalgia de dejar Telefónica se quedará en nada en cuanto saboree la libertad marchándome al FIB al día siguiente. Y supongo que allí pasará lo que tiene que pasar: el segundo día no será tan bueno como el primero, en el tercero recuperaremos energías y al cuarto no nos habremos quitado las gafas todavía. No me perderé a Los Planetas, Iggy, Muse, Arctic Monkeys, Mando Diao ni a Ok Go, pero !!! o Clap Your Hands Say Yeah, me acabarán dando igual. Por otra parte, la segunda tienda de campaña se limitará a su uso principal de guardar los bultos, porque, aunque seguro que se ve más de una rueda de molino en tierras levantinas, Dani y yo nunca seremos Chechu.

- 33 días para estar esperando en Barajas un avión con destino a París, y de París directamente a Boston. Aquí mi Castillo en el Aire es de los grandulones. También es bastante simple y previsible: conoceré un montón de gente, no estaré sin hacer nada durante 10 minutos seguidos y si tengo tiempo aprenderé algo de inglés. Además me tomaré una o muchas cañas con Runén, que como el mundo es un pañuelo, también estará por Boston en esas fechas tan señaladas. Y me patearé los sitios que aparecen en "El Indomable Will Hunting". Una de las experiencias que espero más ansioso, por absurdo que parezca, es el Jet Lag, quiero tener uno!!!
- Alrededor de 66 días para asentarme en los Madriles. Y aquí mis planes tienen la inquietante forma de una gran interrogación flamígera. Pero creo que incluyen comprar la Wii y llenar el frigorífico de pizzas. También creo que haré caso a un gran sabio contemporáneo y llevaré mis cuentas en un excel para no abusar de ninguno de mis vicios caros.
- 69 días para empezar a trabajar. Bueno, "trabajar"... Primero pasaremos dos semanas de cursos intensivos en Segovia. Supongo que acabaré comiendo lechón, lechón, lechón, lechón, en Segovia, acabaré comiendo lechón [ésta es casi difícil, premio para el que me diga el nombre del grupo, de la canción y de la versión original]. También me cansaré del traje y abusaré de decirle "suit up" al personal.
Sólo una cosa más y sigo currando, que se me ha vuelto a ir de las manos.... Prometo que no he escogido a drede la fecha en la que escribir esta entrada para poder decir que me quedan 69 días para cambiar de vida.









